martes, 15 de abril de 2014

Los agentes literarios no existen, son los padres




Hace unos días me dirigía a los miembros de un grupo que frecuento, preguntando si me podían informar de editoriales (o agentes) serias, que se movieran en torno a la novela policíaca y la ficción histórica. 

Inialmente la propuesta dejó indiferente, pero al poco comenzaron a llegar respuestas, la primera tan escueta como, en mi opinión, brillante: “Los agentes literarios no existen, son los padres”, me dijo. Me pareció genial y cada vez la encuentro más cierta. 

La segunda, citando a Martín Fierro, me propuso este consejo, en forma de serventesio: "Hacete amigo del juez, no le des de qué quejarse, que siempre es bueno tener, palenque de ande rascarse"; al fin y al cabo lo que intentamos hacer cada vez que un agente o editor se digna a contestarnos. 

Le respondí a Jesús que uno sigue siendo un ingenuo, y a Lorena que el consejo de Martín Fierro me parecía impracticable, y no por orgullo o pudor precisamente, sino por razones metafísicas, ya que en verdad los agentes viven en un mundo paralelo.

Carme me sugirió Círculo Rojo y también que “lo mejor es un listado –de editoriales- y a por ellas, una a una, hasta reventar. Digan lo que digan sobre los ingenuos”. "Quien no llora, no mama”, acabó diciendo.

Gloria cree que los buenos agentes se han extinguido, igual que los rinocerontes negros. Añade que la cerrazón de las editoriales contribuyó a su muerte y concluye con una curiosa afirmación: “habemos quienes sabemos hacer las cosas, me refiero a montar una editorial. Tenemos todo, excepto dinero”.

Blanca está de acuerdo ya añade que siempre quedara Amazon como alternativa (que es gratis) aunque conlleva un gran proceso de auto difusión por parte del autor... 

Jesús habla por la voz de la experiencia. Dice que es más difícil acceder a las agencias que a las editoriales, y que las que responden lo hacen para ofrecerte servicios de corrección, más que para promocionar tu obra. 
Afirma que las editoriales están muy saturadas de manuscritos y ven cómo las ventas bajan cada vez más, de modo que es muy difícil que se animen a publicar a un autor desconocido. No parece muy optimista: dice que hay que intentar "venderles el producto" lo mejor posible, y ni aún así. 


Confiesa haber tenido la "suerte" de encontrar un editor (Ediciones Tagus, un sello electrónico de Planeta), cuya distribución es sólo a través de la plataforma de Casa del Libro, si bien añade que, aunque el trabajo editorial fue formidable, la promoción que hacen de la novela es prácticamente nula, lo que sumado a que el precio que pusieron a la obra fue de casi 5 euros, le lleva a pensar que habría tenido seguramente más difusión si la hubiera sacado él mismo en Amazon, que es lo que acaba recomendando. Publique sus novelas en esta plataforma y si ahí tienen éxito, “las editoriales llamarán a tu puerta”, es lo que acaba diciendo. 

Jesús sugiere que para buscar editorial lo mejor son las librerías. “En una librería mediana-grande puedes ver qué editoriales son las que realmente tienen una difusión aceptable de sus libros. De las que no veas ejemplares en esas librerías, mejor no probar, al menos en principio. 
Por otro lado, un hecho que hay que tener muy presente es que ahora escribimos más gente que nunca, por lo que destacar entre todo ese maremágnum es harto difícil, aunque sólo sea por una cuestión estadística. Es incluso posible que tu obra sea buenísima, pero por meras razones estadísticas no haya un suficiente número de personas que se fije en ella, y no consiga "despegar". Y eso sin contar con el hecho de que a todos nos parece que nuestra obra es mucho mejor que la media". 


Josep coincide con Jesús pero apunta que hay empresas que se ocupan de la promoción, pagando claro. Autopublicación, autopromoción; sí pero pagando... Parece que quien tenga dinero para apostar por su obra tendrá un camino abierto. Poderoso caballero Don Dinero, como siempre. Por otro lado, efectivamente, los agentes son los padres.

Janett-Lucía dice que el mundo editorial tradicional ha cambiado mucho con los teléfonos inteligentes y las tabletas, y que hoy en día las editoriales tradicionales han quedado para escritores extremadamente famosos y personalidades que escriben un libro. 
Termina afirmando que para ella la publicación digital ha dado alas a sus esperanzas, e incluso a sus libros de papel.



Savitri me dice que no pierda más tiempo rogando a editoriales y agentes para que me hagan caso. La vida es corta y los escritores queremos ser leídos, dice. Su consejo es: AUTOPUBLICACIÓN, así, con mayúsculas, lo que comparte Janett-Lucía.

Lorena reconoce que autopublicar es lo más fácil (y económico), si bien lo difícil es el paso posterior: la distribución y promoción, y también, claro, los pasos inherentes a la publicación (la revisión, la corrección, la edición, etc.) pues si optamos por "auto" no podemos contar con la visión especializada de otros, nos la tenemos que arreglar solos, a veces demasiado.

Lorena me plantea: ¿qué te parece si disparas tu propuesta editorial para todos lados? Envíalas a todas. Y que ellos decidan si la reenvían a otro departamento, a qué colección se adapta más, en qué editorial encajaría mejor, etc. Envía, envía, envía. A lo mejor deciden que no entra en el género policial sino en literatura de nuevos narradores, por darte un ejemplo. Que se las arreglen ellos! No son tantas, no olvides la concentración monopólica que tiene esta gente. 
Quiere que conste que esto no es un consejo, “no me gusta darlos (ni tampoco recibirlos, salvo que expresamente lo pida!) tómalo como una idea que surge charlando un poco de este tema. Insiste, persiste. Mientras mueves las grandes, paralelamente piensa en las independientes y también, mientras esperas que te contesten todas puedes ir trazando una estrategia de autoedición (aquí debes analizarlo desde parámetros del marketing y de la inversión) 
Pero insiste, sigue, sigue.”

Anthoni no puede decir nada por lo que se refiere a España, pero sí que acaba de publicar dos novelas cortas en la Editorial Persée, en Francia, escritas en francés y que está traduciendo al español actualmente. 
Afirma que Persée ayuda a los nuevos escritores publicando sus libros por un precio bastante correcto. 


Frida cree que eso de disparar a todos lados abre la puerta a que plagien la novela, por lo que recomienda que se inscriba en la institución respectiva para proteger sus derechos de autor antes de disparar. 
También dice que si se cuenta con los medios económicos necesarios puede autopublicarse y asumir la tarea de mercadeo correspondiente. 

Jesús recomienda autopublicar la novela, preferiblemente en Amazon KDP, y promocionarla a través de blogs, redes sociales, etc. (y por supuesto, llevarla al registro de la propiedad intelectual primero de todo). Todo ello puede hacerse en paralelo con la búsqueda de un editor. Si la novela recibe buenas críticas en internet, eso ayudará también a convencer a los posibles editores. 



Carme creo que pone un excelente colofón a un debate que me ha parecido muy interesante: dice que su ilusión es publicar en papel y no tiene prisa “¿Qué estoy haciendo?, pues contacto con alguna editorial o agente literario preguntando si puede interesar el tema que propongo y si contesta afirmativo, pues entonces sí envío. Dar palos de ciego no es lo mío, lo considero desmoralizador y poco práctico. Regalar mi obra, ni en broma: “antes muerta que sencilla”. Autopublicar: siempre estoy a tiempo. Presentarme a certámenes: por descontado. Promocionar mi marca personal a través de mi web-blog: a todo trapo. Pero por encima de todo, cree en ti pero no esperes que alguien llame a tu puerta. 

Como podéis ver, una auténtica tormenta de ideas, bastante pegada a la realidad y creo que interesante.

Si te ha gustado, por favor comparte.

Feliz día.    



sábado, 1 de febrero de 2014

Los 22 consejos de Joël Dicker para escribir una novela

En un post anterior reseñaba La verdad sobre el caso Harry Quebert, de Joël Dicker, y adelantaba que al inicio de cada capítulo, a través de un breve diálogo entre los protagonistas, el libro recoge una serie de consejos que no vendrá mal tener presentes si se piensa escribir una novela.

Ligeramente editados, aunque preservando su sentido original, son los siguientes: 

1º.- "El primer capítulo es esencial. Si a los lectores no les gusta, no leerán el resto del libro."

2º.- "El capítulo 2 es muy importante. Debe ser incisivo, contundente.
       - ¿Como qué?
      - Como cuando boxea. Es usted diestro, pero en posición de defensa es siembre su puno izquierdo el que está adelantado: el primer directo aturde a su adversario, seguido de un poderoso gancho de derecha que lo tumba. Eso es lo que debería ser el capítulo 2: un derechazo a la mandíbula de los lectores."

3º.- "Si tuviera que quedarme con una sola de todas sus lecciones, ¿cuál sería?
       - Le devuelvo la pregunta.
       - Para mí sería la importancia de caer.
      - Estoy completamente de acuerdo con usted. La vida es una larga caída. Lo más importante es saber caer."

4º.- "Si los escritores son seres tan frágiles es porque pueden conocer dos clases de dolor afectivo, es decir, el doble que los seres humanos normales: las penas de amor y las penas de libro. Escribir un libro es como amar a alguien: puede ser muy doloroso."

5º.- "En el fondo, ¿cómo se convierte uno en escritor?
      - No renunciando nunca. Mire, la libertad, el deseo de libertad es una guerra en sí mismo. Vivimos en una sociedad de empleados de oficina resignados y, para salir de esa trampa, hay que luchar a la vez contra uno mismo y contra el mundo entero. La libertad es un combate continuo del que somos poco conscientes. No me resignaré nunca."

6º.- "Póngase en guardia.
       - ¿En guardia?
       - Sí. ¡Vamos! Levante los puños, separe las piernas, prepárese para el combate. ¿Qué siente?
       - Me... me siento dispuesto a todo.
      - Muy bien. ¿ve? Escribir y boxear se parecen tanto... Uno se pone en guardia, decide lanzarse a la batalla, levanta los puños y se enfrenta al adversario. Con un libro es más o menos lo mismo. Un libro es una batalla."

7º.- "¿Y los personajes? ¿En quien se inspira para los personajes?
      - En todo el mundo. Un amigo, la mujer de la limpieza, el empleado de la ventanilla del banco. Pero cuidado: no son las personas mismas las que inspiran, sino sus acciones. Su forma de actuar es lo que hace pensar que podrían ser personajes de una novela. Los escritores que dicen que no se inspiran en nadie mienten, pero hacen bien en hacerlo: así se ahorran un montón de problemas.
       - ¿Y eso?
      - El privilegio del escritor es que puede ajustar cuentas con sus semejantes gracias a su libro. La única regla es no citarlos directamente. Nunca por su nombre: es una puerta abierta a denuncias y tormentos. ¿En qué número de la lista estamos?
      - El 7.
      - Entonces será el 7: no escrba más que ficción. El resto sólo le traerá problemas."

8º.- "Los escritores que se pasan la noche escribiendo, enfermos de cafeína y fumando tabaco de liar, son un mito. Debe ser disciplinado. Hay horarios que respetar, ejercicios que repetir. Conservar el ritmo, ser tenaz y respetar un orden impecable en sus asuntos: esos son los tres cancerberos que le protegerán del peor enemigo de los escritores.
       - ¿Quién es ese enemigo?
       - El plazo. ¿sabe lo que implica un plazo?
       - No.
      - Quiere decir que su cerebro, en esencia caprichoso, debe producir en un lapso de tiempo fijado por otro. Exactamente como si fuese un recadero y su jefe le exige estar en tal sitio a tal hora precisa. No puede llegar tarde, porque si no, está usted acabado. Pasará lo mismo con los plazos que le imponga su editor. Su editor es a la vez su mujer y su jefe: sin él no es nada, pero no podrá evitar odiarlo. Sobre todo, respete los plazos. Pero si puede permitirse el lujo, sálteselos. Es mucho más divertido."

9º.- "Debe usted preparar sus textos como quien prepara un combate de boxeo. Los días precedentes a la velada conviene entrenarse a un setenta por ciento del máximo, para dejar hervir y crecer dentro de uno mismo esa rabia que debe explotar la noche del combate.
       - ¿Qué quiere decir eso?
     - Que cuando tenga una idea, en lugar de convertirla inmediatamente en uno de esos ilegibles cuentos que publica en la revista que dirige, debe guardarla en lo más profundo de sí mismo y dejarla madurar. Debe impedir que salga, debe dejarla crecer en su interior hasta que sienta que ha llegado el momento."

10º.- "¿Cuánto tiempo se necesita para escribir un libro?
         - Depende.
         - ¿Depende de qué?
         - De todo."

11º.- "¿Cuál es su opinión?
         - No está mal. Pero creo que les da demasiada importancia a las palabras.
         - ¿Las palabras? Pero, cuando se escribe, son importantes, ¿no?
         - Sí y no. El sentido de la palabra es más importante que la palabra en sí.
         - ¿Qué quiere decir?
         - Bueno, una palabra es una palabra y las palabras son de todos. Basta con abrir un diccionario y elegir una. Es en ese momento cuando se vuelve interesante: ¿será usted capaz de dar a esa palabra un sentido particular?
         - ¿Como cuál?
        - Coja una palabra y repítala en uno de sus libros, en todas partes. Cojamos una palabra al azar: gaviota. La gente empezará a decir cuando hable de usted: "Ya sabes, el tipo que habla de gaviotas" Y después, llegará un momento en que, al ver gaviotas, la gente empezará a pensar en usted. Se fijarán en esos estridentes pájaros y se dirán: "Me pregunto qué es lo que ha podido ver en ellos". Y después empezarán a asimilar las gaviotas con usted. Y cada vez que vean gaviotas, pensarán en su libro y en toda su obra. Ya no verán esos pájaros de la misma forma. Sólo en ese instante estará usted escribiendo algo. Las palabras son de todos, hasta que uno demuestra que es capaz de apropiarse de ellas. Eso es lo que define a un escritor. Y ya verá, algunos querrán hacerle creer que un libro tiene relación con las palabras, pero es falso. Se trata de una relación con la gente.".

12.- "El peligro de los libros es que a veces se puede perder el control. Publicar significa que lo que ha escrito usted en compañía de la soledad se escapa de pronto de sus manos y desaparece entre la gente. Es un momento muy peligroso: debe usted conservar el control de la situación en todo momento. Perder el control de su libro es catastrófico."

13.- "Aprenda a amar sus derrotas, pues son las que le construirán. Son sus derrotas las que darán sabor a sus victorias."

14.- "Cómo se transmiten emociones que no se han vivido?
     - Ése es precisamente su trabajo como escritor. Escribir significa que es usted capaz de sentir mejor que los demás y transmitirlo después. Escribir es permitir a sus lectores ver lo que a veces no pueden ver. Si sólo los huérfanos contasen historias de huérfanos, no llegaríamos a ninguna parte. Y si todos los escritores debieran limitarse a sí mismos, la literatura sería espantosamente triste y perdería todo su sentido. Tenemos derecho a hablar de todo, de todo lo que nos conmueve. Y no existe nadie que pueda juzgarnos por eso. Somos escritores porque hacemos diferente una cosa que todo el mundo a nuestro alrededor sabe hacer: escribir. Ahí reside todo nuestro ingenio."

15º.- "No escriba para que le lean: escriba para ser escuchado."

16º.- "Quien arriesga gana. Piense en este lema cada vez que se enfrente a una elección difícil. Quien arriesga gana."

17º.- "Un nuevo libro es una nueva vida que empieza. Es también un momento de gran altruísmo: ofrece usted, a quien quiera descubrirla, una parte de sí mismo. Algunos le adorarán, otros le odiarán. Algunos le convertirán en una estrella otros le despreciarán. Algunos se sentirán celosos, otros interesados. No es para ellos para quien escribe usted. Sino para todos los que, en su vida diaria, habrán pasado un buen momento leyéndole. Me dirá usted que no es gran cosa, y sin embargo, no está nada mal. Algunos escritores quieren cambiar el mundo. Pero ¿quién puede realmente cambiar el mundo?

18º.- "Cuando llegue al final del libro, ofrezca a sus lectores un giro argumental de último minuto.
         - ¿Por qué?
       - ¿Por qué? Porque hay que tener al lector en vilo hasta el último momento. Es como cuando juega a las cartas: debe guardar algunos triunfos para el final."

19º.- "Su vida estará salpicada de grandes acontecimientos. Menciónelos en sus libros. Porque si al final se revelan nefastos, al menos tendrán el mérito de marcar algunas páginas de la historia."

20º.- "A veces le vencerá el desaliento. Es normal. Le decía que escribir es como boxear, pero también es como correr. Por eso me paso el día mandándole a la calle: si tiene la fuerza moral para realizar carreras largas, bajo la lluvia, con frío, si tiene la fuerza de terminar, de poner en ello toda su fortaleza, todo su corazón, y llegar hasta el final, entonces será capaz de escribir. No deje nunca que se lo impida el cansancio o el miedo. Al contrario, utilícelos para avanzar."

21º.- "El último capitulo de un libro siempre debe ser el más hermoso."

22º.- " Un buen libro no se mide por sus últimas palabras, sino por el efecto colectivo de todas las palabras precedentes. Apenas medio segundo después de haber terminado el libro, tras haber leído la última palabra, el lector debe sentirse invadido por un fuerte sentimiento; durante un instante, sólo debe pensar en todo lo que acaba de leer, mirar la portada y sonreír con un gramo de tristeza porque va a echar de menos a todos los personajes. Un buen libro es un libro que uno se arrepiente de terminar."






sábado, 18 de enero de 2014

El hablador, de Mario Vargas Llosa



En ésta, al menos para mí, poco conocida novela, el maestro Vargas Llosa nos presenta dos relatos, aparentemente paralelos, que confluyen para conformar una historia fantástica, y a la vez documental, sobre la mortecina realidad de los indios machiguengas; una cultura en extinción que en convivencia con la magia, la mitología y el misterio, aun subsiste, a duras penas, en las recónditas profundidades de la Amazonia.

La historia arranca en Florencia, a partir de la visión de la fotografía de un grupo de indígenas que, en mitad de la selva, atienden a un tipo de extraño aspecto, que les habla esbozando un gesto con los brazos.

A continuación el narrador se remonta a su Perú natal, veinte años atrás, para hablarnos de Saul Zuratas, un judío estigmatizado con un enorme lunar, apasionado defensor de las culturas amazónicas, que un día desapareció y de quien nunca más se supo a ciencia cierta. 

Paralelamente, el autor, en capítulos alternos, adopta la voz y el lenguaje de los habladores machiguengas, transportando al lector a la cotidianidad de la selva, y a sus ancestrales mitos y leyendas.

Con este libro Vargas Llosa nos regala una novela densa y compleja, trufada de sabrosos relatos, aventuras y reflexiones en torno a un nuevo colonialismo que de la mano de la codicia, pero también de los lingüistas, etnólogos y religiosos que pretenden estudiarlas o redimirlas, sigue extinguiendo, irremisiblemente, las últimas culturas vírgenes del Amazonas.
   


domingo, 29 de diciembre de 2013

La verdad sobre el caso Harry Quebert, de Joël Dicker



Se trata, probablemente, del fenómeno editorial del momento, y estoy dispuesto a reconocer con entusiasmo que lo es por sus propios méritos. La verdad sobre el caso Harry Quebert es una de esas novelas que acompañará a sus lectores para siempre, posiblemente porque, como suele suceder con los grandes libros, encierra una historia interesante y escrita magistralmente.
Corre el año 2008 y Marcus Goldman, un joven escritor que ha publicado una novela que lo ha llevado a tocar el éxito, sufre el síndrome de la página en blanco y se ve incapaz de cumplir sus compromisos con la editorial que lo ha encumbrado. En busca de inspiración decide trasladarse a Aurora, un pequeño pueblo de la costa este donde, en una casa de ensueño junto a la playa, rodeado de gaviotas y perfectamente integrado en la comunidad local, vive su antiguo profesor y ahora amigo y mentor Harry Quebert, autor de Los orígenes del mal, uno de los iconos literarios de los últimos tiempos.
En su corta estancia en Aurora, Marcus no encontrará inspiración con la que llenar los folios que su editor neoyorquino le reclama, pero sí restablecerá sus relaciones con Harry, el mismo que a los pocos días será acusado de asesinato, al descubrirse, enterrado en el jardín de su casa, el cuerpo de Nola Kellergan, una preciosa adolescente desaparecida en extrañas circunstancias más de treinta años atrás, con la que, y esta es la primera sorpresa de las muchas que depara la novela, Harry Quebert, entonces un joven y apenas conocido escritor empeñado en alumbrar una novela, venía manteniendo un secreto romance de verano.
A partir de entonces Marcus regresa a Aurora y se empeñará en demostrar la inocencia de su amigo Harry, iniciando una investigación que le llevará a desvelar una serie de antiguos secretos, a cada cuál más sorprendente e inesperado.
En sus casi setecientas páginas, la novela desarrolla una trama extraordinariamente compleja, narrada, sin embargo, con una sencillez y cercanía que, sin renunciar, en ocasiones, a interesantes incursiones literarias, proporcionan una lectura amena que atrapa desde la primera página al lector.
Como extra, el autor regala, al inicio de cada capítulo, un sugestivo consejo sobre cómo escribir una novela de éxito. Treinta y una recomendaciones que merecen por sí mismas un comentario que tengo intención de recoger en este blog.
Pueden creerme si les digo que no llevo comisión, igual que, dadas las fechas en que estamos, me atrevo a recomendaros La verdad sobre el caso Harry Quebert, como un excelente obsequio que regalar o regalarse.   

sábado, 7 de diciembre de 2013

De Madrid al cielo



De Madrid al cielo, dice el dicho castellano, y añade a continuación: y desde el cielo un agujero desde el que poder ver Madrid. Así de orgullosos han visto siempre a Madrid los madrileños, y así la hemos visto también nosotros, foráneos de esa ciudad excitante y emblemática que siempre hemos sentido un poco nuestra. Una ciudad que, sin embargo, de cara al exterior no atraviesa, parece ser, su mejor momento. Mientras España bate records de visitas de turistas, Madrid los pierde a mansalva. A pesar de su historia, de sus esplendidos parques e inigualables museos, de sus teatros y cines (es verdad que cada vez menos), de su envidiable oferta de bares y restaurantes, de sus comercios, del Real Madrid, el Atlético y el Rayo Vallecano; a pesar de todo eso, es un hecho que la ciudad pierde su encanto y, por alguna razón, los datos cantan, ya no interesa.

Podéis decir a gritos que es la capital de Europa, decía del Madrid de la movida la letra de un conocido tema de Los Refrescos, allá por los años 80. Menos playa, Madrid lo tenía todo, igual que ahora. La diferencia es que entonces la frase expresaba una idea que el imaginario colectivo podía asumir sin problemas. Se respiraba en el ambiente que, liberado de la losa gris del franquismo, Madrid volvía a ocupar el lugar que por su personalidad e infinitos atractivos le corresponde, el de una de las más atractivas capitales del planeta, que llamaba la atención y la curiosidad de medio mundo. La movida promovida por el ayuntamiento regaló a Madrid una impronta de vanguardia cultural que atravesó las fronteras. 

Pero a muchos madrileños aquello no les acababa de convencer. No les parecía serio que el futuro de Madrid se diseñara por quienes patrocinaban la marcha y el jaleo. Incapaces, en su miopía, de comprender que aquello fuera la expresión de las tendencias culturales del momento: en la música, el cine, la pintura, las universidades, las letras, decidieron que era mejor encomendar el futuro de Madrid a quienes creyeron más afines a sus ideas e intereses. Así le dieron el poder del ayuntamiento a la derecha de siempre, dispuesta, como siempre, a poner orden a tanto desenfreno y, como diría Rajoy en uno de sus alardes de transparencia, a hacer las cosas como Dios manda, es decir, a hacer las cosas bien hechas. Y así se hicieron y así vino lo que habría de venir: al cierre de locales emblemáticos sobrevinieron el de las salas de cine y los teatros, después llegó el afán por las obras sin cortapisas del déficit, el tamayazo y la inefable Esperanza Aguirre, con su secuela de vergonzosos pelotazos sin complejos, Gallardón, tan de derechas como ya sabíamos y ahora comprobamos, y como cenit y compendio paradigmático, el esperpéntico relaxing cup de Ana Botella.

Bajo los gobiernos de la derecha, el ayuntamiento de Madrid no ha sabido o, probablemente, no ha querido promover una cultura propia que expresara el enorme potencial de dinamismo y creatividad que atesoran los madrileños. La derecha nunca se ha fiado de la cultura, quizá porque la cultura no se deja controlar y ellos, tan liberales como se proclaman, no soportan que algo pueda escapar a su control. Así las cosas, Madrid no ha forjado una identidad cultural, y se ha convertido en una ciudad adocenada que no tiene nada verdaderamente propio y distinto que ofrecer.

Y aquí estamos, veinte años más tarde, rememorando y reeditando grandes temas de los 80, perplejos porque Madrid, una ciudad fascinante, ha perdido su sitio y su carisma, y al parecer no interesa.  


jueves, 5 de diciembre de 2013

Otra forma de publicar

Entre reseña y reseña, hoy quiero hablaros de un recurso para escritores que descubrí hace unos meses y que  me ha parecido interesante compartir. Tal vez lo conozcáis, se trata de entreescritores, una plataforma de autopublicación distinta de otras opciones bien conocidas como Amazon, Bubok, Lulú y demás, más bien orientadas al propósito de venta. Entreescritores se autodefine como una red social donde los escritores pueden ser publicados con el apoyo de los lectores, y consiste, básicamente, en una plataforma a la que los autores pueden subir sus libros para ofrecerlo gratuitamente a los lectores. A los lectores, por su parte, se les da la posibilidad de expresar opiniones y valoraciones, en función de las cuáles la web crea un ranking de acepciación de cada obra. Se supone que alcanzar las mejores posiciones de ese ranking incrementa las posibilidades de que alguna de las editoriales que colaboran en el proyecto se interesen en la publicación. 
Más allá de las expectativas de lograr la ansiada publicación que ronda a todo escritor, a mi modo de ver, el interés del sitio reside en proporcionar la oportunidad de que la obra sea leída y comentada por un público interesado por los libros y los nuevos modelos de difusión. Cualquiera que escriba alcanzará a comprender lo importante que es llevar su obra más alla del círculo próximo y necesariamente reducido de amigos o familiares, lo que no resulta fácil. Entreescritores brinda esa oportunidad, con el valor añadido de reunir lectores con un perfil peculiar, dispuestos a sondear más allá de lo que las editoriales se deciden a publicar.
En un momento en que hay tanta gente escribiendo y, en contraste, son tan pocas las oportunidades que ofrece el modelo editorial convencional, saturado y conmocionado por la tecnología digital, propuestas como entreescritores abren la puerta a nuevas fórmulas de publicación más democráticas, que conviene observar con atención.
El acceso a la plataforma es gratuito para el lector, aunque no para el autor, que deberá abonar 9,9 euros por la publicación de su obra, un precio razonable que no parece que vaya a echar a nadie atrás. Por lo demás, el manejo de las herramientas del sistema es bien sencillo y accesible a cualquier usuario medio de Internet.
Os animo, por tanto, a que visitéis el sítio y, si sois autores, considereís el recurso que se ofrece. Es una opción que da resupuesta a una necesidad que sentimos muchos escritores: hacer ver lo que escribimos y pulsar la opinión de los lectores. 
También os dejo el enlace en el que podéis acceder al manuscrito que acabo de publicar. 
 
 
 

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Trópico de cáncer, de Henri Miller



Trópico de cáncer no es, desde luego, un libro al uso; resulta difícil clasificarlo. No parece estrictamente una novela, tampoco exactamente un diario, más bien un manifiesto personal irreverente y desgarrado. Es como un cuadro pintado a trazos de diferentes grosores; un torrente de expresión, en ocasiones desordenada, delirante, la digresión existencial elevada a la categoría literaria, a veces obsceno, otras delicado, erudito, profundo en sus disquisiciones, un reto y una provocación, sin duda: "ningún hombre ha sido bastante loco como para meter una bomba por el ojo del culo a la creación y hacerla saltar por los aires", nos dice Miller, y a continuación se entrega a ser el primero en intentarlo.
Pero la trama poco a poco aparece, al principio entreverada en imágenes difusas, de hastío y de liberación al tiempo, de rebelde, desdeñosa y procaz contestación a las normas y los principios.
No es una trama hilada, ni responde a un esquema de planteamiento, nudo y desenlace. El texto se compone de vivencias que se suceden en un ambiente promiscuo, irreverente, a veces esperpéntico, de hoteles de mala muerte, prostitutas, purgaciones y amistades superficiales y delirantes.
En las calles y plazas de París, sin un céntimo, pensando sobre todo en la comida y en el sexo, así vive, o mejor dicho sobrevive Henri Miller, Joe para sus amigos, un descreído y egocéntrico escritor americano, compartiendo vida y existencia con un extraordinario elenco de personajes extremos. 
El icono del París más bohemio, pero también más depravado y deprimente, es el que late en las páginas de una novela que recuerda la picaresca y la narrativa suburbana, que mantiene la frescura a pesar de los años, y que no deja indiferente.